Muchas tradiciones espirituales invocan los puntos cardinales en sus rituales y oraciones, en esta meditación vamos a trabajar con ellos y así podrás potenciar tu conexión con el entorno, con la tierra y con todo lo que ella te regala.
Si es posible haz esta meditación al aire libre, descalzo/a y en un lugar tranquilo. Llévate una brújula para situar correctamente cada punto cardinal.
Vamos a honrar los puntos cardinales y los cinco elementos desde el punto de vista de la wicca, que considera que la Naturaleza es sagrada, porque lo divino está presente en ella. Pero si quieres puedes tomar los cinco elementos desde el punto de vista del budismo, Feng Shui, tradiciones indígenas americanas…o la que más te resuene. Buscamos enraizarnos con nuestro entorno.
Una vez que hayas situado las cuatro direcciones colócate de pie con la espalda erguida. Cierra los ojos y durante uno o dos minutos respira profundamente y exhala, cuando estés más tranquilo/a sigue respirando profundamente y visualiza cómo en el centro de la tierra y justo debajo de tus pies se va formando una energía de color rojo que va subiendo a través de las capas de la tierra, entra por tus pies y va recorriendo todas las partes de tu cuerpo, llega hasta arriba y vuelve a salir por tus pies hacia la tierra, llevándose cualquier malestar, tensión o emoción negativa.
Ahora sitúate cara al este y agradece por el aire que respiras, por traer conocimiento, claridad, comunicación y aprendizaje a tu vida. Puedes al mismo tiempo visualizar una luz amarilla que te rodea, mientras respiras lenta y profundamente.
Gira ahora de cara al sur, ofrece tu agradecimiento por el fuego y el calor que te aporta y por su gran poder transformador; por traer valor, pasión e inspiración. Visualiza ahora una luz roja rodeándote y respira profundamente inhalándola.
Colócate cara al oeste, agradece por el agua que bebes, que te limpia y con la que cocinas; por traer equilibrio, sueños, emociones, misterio e intuición. Visualiza mientras, una luz azul a tu alrededor.
Ponte ahora cara al norte, da las gracias por la tierra y los alimentos que te proporciona; por traer fertilidad y estabilidad, visualizando una luz verde en este caso .
Ahora mira al centro en el que te encuentras de pie y agradece por el elemento del espíritu o éter, por traer conexión, transformación y magia. Visualiza una luz morada o blanca.
Durante un rato sigue agradeciendo por el entorno en el que vives y por todo lo que la Naturaleza te regala. Respira profundamente llevando ese sentimiento de gratitud hacia tu corazón, sintiendo el calor que va creciendo y exhala.
Un abrazo


No hay comentarios:
Publicar un comentario