La Triple Diosa lunar, simbolizada por la Doncella, la Madre y la Anciana es un arquetipo interno, de todas las mujeres.
La Diosa es una pero tiene varias etapas. Se corresponden con las fases de la luna: luna nueva hasta cuarto creciente, luna llena y luna menguante hasta luna nueva.
Ser conscientes de que la Diosa vive en nosotras, nos facilitará y capacitará mejor para llevar a cabo los cambios que deseemos plasmar en nuestro mundo.
Para los hombres, recuperar las energías de la Diosa en su interior puede favorecer un mayor equilibrio como padres y compañeros y los libera de las presiones culturales que les exigen “tener siempre todo bajo control.”
El arquetipo de la doncella, representa la vitalidad, la autoestima, la libertad, la curiosidad y el entusiasmo. El renacimiento del ciclo, la juventud, la luna creciente, belleza, los sueños,romances ,nuevos proyectos…
El arquetipo de la madre, representa la capacidad de vinculación, el poder de crear y dar fruto. Esta fertilidad no solo se refiere a la concepción de hijos, también a todos los procesos creativos y de exteriorización. Es el amor espiritual, maternal, compasivo y protector. Se relaciona con las relaciones estables, matrimonio,nutrición, familia, justicia...
El arquetipo de la anciana, simboliza la capacidad de cambio, transformación, introspección, finales, regeneración, poder de morir y renacer.Representa la sabiduría, aconseja y orienta.
En otras culturas se habla de cuatro diosas o cuatro fases lunares. Miranda Gray en su libro Luna roja habla de la relación entre el ciclo menstrual de las mujeres con las fases lunares, de forma que cada mes, nuestros niveles de concentración, deseo, energía e intuición van variando según la fase en la que nos encontremos.
Y es que la luna ejerce una fuerte influencia sobre nosotros, como dijo García Lorca” El que quiera arañar la luna, se arañará el corazón”. Un abrazo


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